Narrativas

periferias 4 | escuela pública: potencias y desafíos

ilustración: Juliana Barbosa

Eenseñar la alegría de aprender

Ondjaki

| Angola |

diciembre de 2019

traducido por Ana Rivas

El tiempo pasa y ha hecho falta asumir como adultos, padres, profesores, directores, pedagogos, el difícil reto de revisar tanto nuestros conocimientos como la forma en que los impartimos. Aún más, reconsiderar el lugar y la función de la escuela, no sólo como un lugar de adquisición y acumulación, sino también de descubrimiento, respeto, improvisación y adecuación.

En cuanto al respeto, sería una revisión del papel del profesor, o de cualquier educador, como un puente abierto entre la escuela y el hogar, es decir, entre profesores y padres. Es más, en diálogo, no a dos, sino a tres: incluyendo al niño o al adolescente. Incluyendo también las experiencias, los traumas, los desafíos, los deseos e incluso las enseñanzas de los tres actores involucrados. Respetar, pues, las propuestas, pero también los ritmos e incluso las limitaciones que cada uno trae o propone. Porque los seres humanos tienen diferentes geografías internas, no formateadas, que deben y pueden ser valoradas como tales. Reconocer las individualidades y no generalizarlas como formatos estándar o formato de 'fábrica'.

El descubrimiento tiene que ver precisamente con la valorización de estas propuestas individuales o colectivas, dando espacio a la improvisación social y a la adaptación cultural de cada lugar.

La escuela de Luanda no puede ser igual o equivalente a la de São Paulo o Lisboa. Pero incluso una escuela en el centro de Río de Janeiro no tiene los mismos desafíos que una escuela en la periferia de Río de Janeiro. No se trata, por tanto, de buscar un "modelo". Tal vez el modelo sea el no-modelo y la apertura a una `creación local'. Niños, padres y educadores; hogar, calle y escuela.

Repensar el concepto de "libertad" no implicaría la ausencia de reglas. Implicaría, tal vez, asumir que el ser humano debe tener espacio para actuar y pensar. Estos espacios se difunden cuanto más sabemos dialogar y descubrir nuevas formas de enseñanza. No todo puede estar cerca de procesos de acumulación obsoletos. El niño ya no se identifica con esto y rechaza rápidamente el paso de un conocimiento que no dialoga con la modernidad impuesta por el mundo que lo rodea. La libertad implicaría la revisión del concepto de aprendizaje y enseñanza.

Más bien, el aprendizaje puede basarse en el conocimiento teórico y estructurado de los libros y en la actual configuración "técnica" de la enseñanza. Pero también debe incluir una profunda revisión pedagógica que abarque, en la medida de lo posible, las nuevas y actuales "formas de conocimiento". Algunas de estas "formas" (y formatos) escapan a la regla de lo ya inventado. Sí, éste está por inventarse, está por descubrirse, y pasa por la tecnología moderna, a través de otras formas de vivir la experiencia social e incluso sensorial. Los niños reaccionan al contacto directo con la naturaleza, no sólo al contacto directo con los libros. Por ejemplo, valorar las experiencias familiares para enseñar y prevenir nuevas problemáticas colectivas. Valorar el arte en el proceso de aprendizaje de contenidos teóricos, pero que se cruza con elementos de la vida cotidiana del alumno. El intercambio de experiencias y conocimientos entre el hogar y la escuela, entre padres y profesores, entre la comunidad y la institución educativa. Algunos de estos ejemplos constituyen un desafío a la organización y a los ritmos de la "Escuela", pero es en esta revisión del ritmo institucional donde creo que puede haber nuevos caminos.

Finalmente, y muy cerca de este trabajo que hay que hacer con el arte y la naturaleza, con las experiencias más tangibles y menos teóricas de cada núcleo familiar, queda por invertir en un campo algo subjetivo que está disponible y cercano a todos: el de la alegría. La alegría pura de ver en la escuela y, si es posible, en los profesores y especialmente en los niños, la alegría de "estar en la escuela". Por supuesto, una escuela con un ambiente agradable y sin disparos, una escuela con la posibilidad de reconstruir no sólo el conocimiento que tenemos sino también las personas que somos o queremos ser. La alegría de enseñar y la posibilidad (gozosa) de aprender, enseñando a los que nos enseñan la alegría de aprender también.

En resumen, creo que debemos asumir el difícil reto de revisar los conocimientos que queremos impartir a los demás, descubriendo una forma más sensible de transmitir conocimientos y englobando el afecto en ellos.


 

Ondjaki | Angola |

Ondjaki nació en Angola en 1977. “Prosador” y poeta, también escribe para cine y teatro. Es miembro de la Unión de Escritores Angoleños, miembro honorario de la Asociación de Poetas Húngaros. En Brasil recibió los premios FNLIJ (2010, 2013, 2014); JABUTI juvenil (2010). En Portugal, el Premio José Saramago (2013). Y el Premio Littérature-Monde con "Lo transparente"[Francia, 2016]. Está traducido al francés, español, italiano, alemán, inglés, serbio, kiswahili, chino y sueco. Reescribe crónicas para periódicos y ocasionalmente es profesor de escritura creativa o escritor fantasma[www.kazukuta.com/ondjaki]. Creció en Luanda, pasó por Lisboa, casi vivió en Nueva York y Beijing, vivió las lluvias de Santiago de Compostela, vivió en Laranjeiras (RJ), no conoce Uruguaiana y ahora vive en Luanda.

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