v.02  n.02  2018
Democracia y Periferia
v.02  n.02  2018
Democracia y Periferia
Hecho en la Periferia
Alejandro “Pitu” Salvatierra

“La educación te permite comprender”: Una entrevista con Alejandro “Pitu” Salvatierra

por Edmund Ruge

Traducción: Mariana Costa

Sobre la salida de la cárcel en 2008, Alejandro “Pitu” Salvatierra me dijo: “Casi me volvió. Toda aquella violencia que yo había dejado atrás”.

Pitu concluyó la enseñanza secundaria mientras cumplía pena en la cárcel de La Plata, Argentina. Logró la máxima nota del Índice General de Evaluación de toda la ciudad. Sin embargo, con frecuencia se mantuvo en paro a causa de su histórico penal.

Tras un largo año buscando empleo, cargado por el rechazo, Pitu llegó al límite: “Agarré una botella, me la rompí, la puse en mi abrigo. Cogí un autobús para ver donde podría bajar para atracar un coche. Mientras buscaba donde bajar, me llamaron ofreciendo trabajo en la Fundación Plaza de Mayo. Hasta hoy, parece una historia de película. Aquel día cambió mi vida”.

En la Fundación Plaza de Mayo, Pitu fue el primer a introducir un proyecto en el barrio donde pasó su niñez, Villa 15, ubicado en Buenos Aires: desarrollado para rehabilitar los adictos en drogas y promover acceso a empleos, en el comienzo quince jóvenes fueron asistidos. Cinco años después, más de tres mil lograron éxito a partir del programa. “Empecé a comprender cómo podría ser importante para mi barrio… Creo que fue cuando me volví lo que en Argentina se llama militante, militante político y social.”

Hoy, Pitu me encuentra afuera del Centro Educacional Mugica Vive Escuela de Adultxs, que fundó. Pitu realizó su misión de llevar educación a su barrio, llevar los niños a la escuela y conectar los adultos al trabajo. Mugica Vive está basado en tres ejes: pruebas de aptitud para empleabilidad, educación intermedia y secundaria para niños del barrio, y centro de formación para líderes comunitarios.

Nuestra conversación siguió por una hora, pasó por la vida – inspiradora y admirable – de Pitu, marcada por el compromiso con el barrio que le formó. De las noches en las calles y en restaurantes comunitarios, a la pérdida para la violencia armada del padre y de todos, excepto por dos amigos de infancia, a los siete años en la cárcel – Pitu continuamente hace referencia al poder de la educación por haberle salvado del abismo.

Sobre educación…

 “Yo creo que la escuela me cambió la vida. Me hizo girar mi cabeza. Por supuesto por la educación en sí. La educación abre puertas. Te permite entender la realidad en una manera distinta. Yo creo que la educación te permite tener herramientas más allá de la violencia, tener la capacidad de analizar situaciones, realidades, y tener respuestas inventivas, del uso de tu ingenio, de tu razón común, de respecto al otro, de entender las situaciones porque no hay nada que genera más violencia de que no entender lo que pasa. De sufrir las consecuencias de cosas que no entiendes. De pasar hambre y no saber porque pasas hambre, de no tener una escuela y no entender porque no hay una escuela. Entonces eso te genera violencia, incertidumbre te convierte en una persona… en esa característica. Educarte te permite entender. Hasta lo más básico, a encontrar palabras para lo que uno se siente, lo que uno vive, lo que tiene guardado dentro.”

Sobre enseñar compromiso político…

“Tenemos la escuela dirigencial. La escuela militante… la escuela de dirigencia barrial, en que intentamos a los dirigentes barriales, darles herramientas para poder desarrollar su militancia en los barrios. De entender el estado, entender la burocracia, entender cómo funciona el estado y dónde están las soluciones para nuestros problemas… De eso a fortalecer emprendimientos barriales como los comedores, cómo organizarse, recuperar la historia de los movimientos villeros y toda la vida cultural y rica políticamente que hay dentro de los barrios.”

Sobre movilización política en las villas…

“En la mayoría existe un proceso de organización popular. Ya sea a través de centros culturales, de clubes de barrio, de merenderos, de comedores. Nosotros acá tenemos lo que se llama olla popular, que es la acción de poner una olla al fuego, y cocinar mucha comida y compartirlo con todos. Esto es muy natural y se repite muchísimo en los barrios de argentina. La vida política y social del sector popular es muy notorio acá. Es muy dinámica. Está presente constantemente en la vida política de Argentina. En la ciudad de Buenos Aires, las villas – que son nuestras favelas – tienen muchos procesos de organización. Movimientos villeros que unificaron todas las villas, hubo muchos en la ciudad de Buenos Aires.”

Sobre meritocracia y justicia social…

“Nosotros no queremos caridad. Queremos justicia social. Queremos las mismas oportunidades para aquellos que viven en una villa, en una favela, en un asentamiento, que aquellos que tuvieron la suerte de nacer en barrios privados, country, o barrios de clase media. Porque no es casualidad que el capitalismo mundial y el neoliberalismo lo pongan siempre la meritocracia. Porque claro es siempre fácil poner la meritocracia cuando uno nace en un ferrari. Pero si vos naces en un cacharro, no es digna la meritocracia, porque yo partí de mucho más atrás que vos. Entonces esto es falso y siempre lo plantean ellos. Nosotros no creemos en la meritocracia. Nosotros creemos en la justicia social. En un estado que construimos entre todo lo que aportamos y lo que nos está impuesto y que sea el medio de redistribución de la riqueza. Que permite que haya ricos, pero que esos ricos no sean tan ricos que generan pobreza.”

VOLVER AL PRINCIPIO