v.02  n.02  2018
Democracia y Periferia
v.02  n.02  2018
Democracia y Periferia
Narrativas
Intervención Mapuche – Obra 18.314: Mari pura warangka küla pataka mari meli

Daniela Catrileo*

Fotografia: Rocío García

Edición y presentación: Carolina Herrera Águila

Presentación:

El pueblo mapuche es el más representativo pueblo originario que habita en lo que es hoy Chile. Desde la Colonia fueron los empleados de conquistadores, oligarcas y terratenientes; luego, algunos comienzan a emigrar buscando oportunidades para salir de la pobreza, como la mayoría de nuestros habitantes alejados de las zonas metropolitanas. Ellos han resistido desde que el conquistador español inició su avance en nuestro territorio: hace más de quinientos años que están defendiendo sus tierras, sin descanso, tampoco perdonando, ni menos olvidando. Contra la usurpación productiva capitalista se han levantado nuevas generaciones de creadores y profesionales, que intervienen desde la metrópolis neoliberal, al mismo tiempo que construyen traducciones posibles de nuestra contingencia, desde el territorio de la insubordinación, un entre lugar productivo por inestable.

Pensamos, queremos y así hemos tomado la decisión que aquellas palabras y versos en mapudungun no se traduzcan, en tanto su sonoridad desde cada una de nuestras lenguas nativas van a provocar otra habla, como otras significaciones en el contexto de la presente edición. Siguiendo lo anterior, hemos realizado una conversación entre nosotras, tres mujeres: una editora, una poeta y una cineasta, sólo con la intención de entendernos y usar este espacio como la posibilidad de exponer nuestros pareceres – esforzándonos por dar voz al pueblo mapuche a partir de la poesía visual de Daniela Catrileo, mostrando un trabajo inédito hasta ahora, al mismo tiempo que realizado en un presente absoluto: Daniela terminó su última acción el día viernes 14 de septiembre, finalizando Rocío la edición de imágenes el miércoles 20, justo la semana en que nuestro país celebraba su independencia, las fiestas del 18 de septiembre, como un acto de consciente resistencia.

Carolina Herrera Águila

 

18.314 

Mari pura warangka
küla pataka
mari meli 

l e y  a n t i t e r r o r i s t a   

traduzco al mapudungun
los números de la condena 

        dime:
       ¿En qué lengua hablarte para que me oigas? 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Mari pura warangka küla pataka mari meli: 18.314

Es el nombre de una serie de intervenciones con el número de la ley antiterrorista chilena, traducida al mapudungun (idioma mapuche). Esta ley tiene como objetivo tipificar algunos delitos o conductas como terroristas y generar penas más graves. Fue aprobada durante la dictadura cívico-militar de Augusto Pinochet en 1984, manteniéndose hasta el día de hoy con algunas reformas. La ley antiterrorista ha sido mayoritariamente aplicada al Pueblo Mapuche.

 Fotografia: Rocío García 

Primera acción: Río Mapocho

Segunda acción: Tatuaje

 

Tercera acción:

Panfleto poético feito exclusivamente para o ato do dia 11 de setembro, com o convite para ser lido na antiga Clínica Santa Lúcia, hoje um memorial.
Cada panfleto está firmado con rojo y numerado en mapudungun. Y la fotografía de los vestigios que quedaron de la acción del día 11.

 

 

Producción:
Decidí crear un poema con instrucciones para tachar y borrar el número de la ley antiterrorista chilena, y al reverso crear un poema visual con el mismo número y su traducción al mapudungun. No había pensado contemplar esto como parte de las otras acciones pero ese mismo día decidí finalmente hacer un puente entre pu lamngen asesinados/as y desaparecidos/as  en dictadura y en “democracia”. Creo que el número funciona como continuum entre la lengua jurídica y su despliegue colonial hasta hoy, una herencia de la dictadura que funciona como dispositivo de control en cuerpos mapuches hasta nuestros días.

Materiales:
-Grabación con nombres de asesinados/as y desaparecidos/as mapuche en dictadura, con una pausa para nombrar a pu lamngen asesinados/as y desaparecidos/as en “democracia”. Estos últimos se repetían.
-Tela  blanca larga.
-Aguja e hilo de bordad rojo.
-Plumón.
-Parlante.
-Mi cabello.
-Panfleto adjunto.
-Tijeras.

Acción:
-Se da inicio a la grabación en el parlante portátil, comienzan a sonar los nombres como un mantra.
-Miro fijamente al público asistente, mientras me trenzo el cabello.
-En la tela escribo con plumón negro el número: 18.314.
-Zurzo una línea horizontal con el hilo rojo sobre el número.
-Amarro sobre la boca la tela con el número tachado, sigue la grabación con los nombres. Miro fijamente a toda la gente presente.
-Cuando viene la pausa, comienzo a cortar de abajo hacia arriba la tela sobre la boca.
-En la pausa digo la fecha 1990, dejo que pasen los nombres hasta su repetición y digo la fecha 2018.
-Leo el poema del panfleto

 

 

Cuarta acción: Museo de Arte Precolombino – Tribunales de Justicia

 

Diálogo obra 18.314: mari pura warangka küla pataka mari meli

Lo que estamos abriendo en este espacio editorial es un cauce de doble, de múltiples flujos, en tanto reconocemos que cada sentido, observación y análisis crítico, al enfrentarse a otros conocimientos, se cruza en un debate desde donde siempre emerge una polifonía, un pensamiento peculiar, que duda, que se equivoca, que vuelve atrás, que evita la verdad última, definitiva y autoritaria; pero este doble sentido de fuerzas centrípetas y centrífugas (movimientos vitales entre sistemas y subsistemas, entre hegemonías y márgenes), es nuestro modo de estar despiertas, conscientes, críticas, honestas y coherentes, también contradictorias y terroristas…en este vaivén vamos tejiendo una bitácora de acciones, escrituras, en definitiva de conocimiento sólo para ir intentando comprender, al mismo tiempo que es una estrategia para evadir al texto replicante de un orden establecido por otro.

Carolina: La idea que me ha rondado, hace meses atrás, revisando tu poética y claro, en relación también a la revista Periferias (que aborda frontalmente las producciones y cuestiones de nuestra condición de periferia), es darnos la oportunidad de conversar en torno a tu trabajo, pero también especialmente poder intercambiar modos de vernos, o algo así, con toda la dificultad y maravilla que nos da el lenguaje escrito.

Recuerdo que cuando nos conocimos me hablaste de tus experiencias en los encuentros en diferentes liceos y escuelas nacionales, cómo esas muchachas y muchachos que no conocían necesariamente tu trabajo poético, te abordaban con naturalidad cercana, preguntando cómo habías llegado a ser la poeta feminista mapuche que eres hoy (quizás no con esas palabras, pero sí con ese sentido)…entonces, quisiera partir desde ahí…cuándo se inicia en tu vida esta preocupación, este sentido y modo de ver nuestra realidad, como sociedad sesgada? Siempre estuvo presente la división de nuestro territorio social, esa conciencia mapuche en tensión con lo chileno?

Daniela: Creo que esa visión de mundo parte de la experiencia. Crecí en un barrio aislado de la capital y situado en la periferia de la periferia citadina. Desde niña me enseñaron que la clase media era un invento para la gente como nosotros. Siempre escuché historias sobre injusticias de todo tipo por ser quienes éramos. Desde ahí creo que comienzan a brotar un montón de preguntas que fueron conducidas a la política y al arte, sin siquiera planteármelo, al contrario. Fue una consecuencia para expresar lo que sentía, lo que observaba, la rabia contenida de mis vecinos/as, amistades, familia, etc. No teníamos nada. Nacer con el río herido es un poco todo esto. Ser quien soy es una consecuencia de la historia de mi genealogía, y de los lugares y cuerpos que he habitado. Naces con otra mirada, donde no hay cabida para la ingenuidad, se trata de sobrevivir. Supimos del racismo, la pobreza y el clasismo desde la infancia, con pequeños gestos que nos dejaban en claro quiénes éramos. Esa consciencia sobre nosotros, de la exclusión permanente, nos hace reconocernos con quienes hemos habitado aquella herida. Lo significativo es cómo esa llaga se transforma en una fractura capaz de colectivizarse por medio de la comunidad, hasta tornarse política y no puro sufrimiento individual, sino creación, arma y lucha.

Carolina: La fuerza de la construcción poética como arma de lucha o como la única posibilidad de articular un modo fuera de las operaciones, modelos y programas políticos capitalistas, un constructo de democracia hegemónico; entonces, siendo así, es el único sentido, para algunos de nosotros, que debe asumir la intelectualidad como puente de comprensión y conocimiento…desde aquí y continuando, estoy pensando en las conversaciones, encuentros, los talleres de mapudungun[1] y poesía que hace poco realizaste en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, y en el Centro Cultural Palacio de La Moneda[2], también pienso en las experiencias que me relatabas sobre los encuentros en escuelas y liceos; es decir, por un lado, tu poesía tiene aquel sentido directo y fuerte, incluso antes de la visualidad era tremendamente visual, concreta, por tanto al buscar y participar de estas relaciones dialógicas, hay una suerte de proximidad, no? se ve, se escucha, se comprende, pero también está la noción difundida de la poesía vinculada a la subjetividad sensible, aquel hablante lírico que no piensa en plural, aquel que hace carne el “sufrimiento individual”; entonces…dos asuntos: cómo ves este sentido colectivo sobre lo poético? se manifiesta en los encuentros? cómo asumes las actividades en las que participas?

Daniela: Creo que es muy difícil esa individualidad en la escritura. Al menos, concibo ese lugar de la poesía como puente de encuentro y traducción. Recogemos, coleccionamos, arrastramos historias, imágenes, palabras de otros/as. Siento que la poeta está habitada por múltiples voces que van componiendo un corpus. Aunque sea una quien le da forma, de algún lugar aparecen y conviven aquellas escrituras. En ese caso, para mí la poesía tiene un tono colectivo aunque sea escrita desde nuestra intimidad. Sin embargo, también creo que no puede ser sólo residente de los libros. También puede brotar desde cualquier espacio como herramienta, y por ello creo en la necesidad de generar transdisciplinas, cruces y sobre todo preguntas para seguir explorando y experimentando. Incluso ahí, se generan estos intercambios que se tornan colectivos. Ya sea en la creación o en la producción de instancias como talleres, conversatorios, encuentros, etc. Esa posibilidad es urgente, nos permite dialogar. Finalmente son territorios en disputa, atravesados micro políticamente. Poder vernos, escucharnos, que la palabra pueda recorrernos. Aprender el uno del otro hace que la poesía sea también un oficio horizontal, donde sin el otro, no existiría.

Carolina: Es urgente poner nuestras polifonías individuales en tensión con otras, y el espacio del encuentro, conversación abierta con otros/as aparentemente distantes y diferentes van tejiendo una micro política que construye sujetos conscientes; en este espacio es donde el intelectual y la creación tienen una responsabilidad profunda, lo creo y pienso…construcción de espacios cruzados sustentables y sostenibles, que nacen de nuestros territorios propios, cercanos, conocidos y construyen junto a otros, espacios de resistencia. Por esto, cuando vi las primeras imágenes de 18.314, mari pura warangka küla pataka mari meli, tu cuerpo extendido en los márgenes del río Mapocho[3], tu boca tapada, censurada por un paño con el número de la ley anti terrorista, circulando por las redes sociales, pensé precisamente en este espacio de debate y lectura, también de circulación de una voz poética que corporaliza la conciencia colectiva y despierta al individuo, que frente a la pantalla en aparente privacidad, se articula desde ese momento como un sujeto complejo, en debate.

Desde esta necesidad, es fundamental la actancia de la imagen, cómo lo ves tú, Rocío? cómo ha sido este trabajo junto a Daniela? desde dónde lo abordas como cineasta?

Rocío: Primero que todo muchas gracias por incluirme. Bueno, hace varios años ya que estoy haciendo cine de ficción documental, desde hace años tengo vínculos con el wallmapu[4] ya que un tío mío vive en una isla allá y siempre viajo; allá hice algunas amigas que migraron a vivir a Santiago, buscando mejores oportunidades económicas y también de realizarse como mujeres. La verdad, ninguna de esas amigas está como quisiera o como imaginó, la vida de migrar del campo a la periferia de la ciudad es difícil y nada romántico. Siempre me he sentido privilegiada, en el sentido de poder estudiar lo que quise sin impedimento, de quizás tener la suerte de todo eso que alguien del campo no tiene. Es de esa vereda en la que me sitúo y desde ahí empecé a grabar, a escribir, porque creo que visibilizar las historias es mi misión. Acá en Santiago partí conociendo la obra “Río Herido”[5], y ahí fue cuando me interesé en su historia, en todo el asunto de la migración, la diáspora… que era parecida y a la vez distinta a la de las mujeres que yo conocía de antes, ahí me interesé en su escritura, que creo que es importante que se reconozca y se muestre a otras mujeres a lo largo y ancho de Latinoamérica. Ahí fue cuando le propuse que quería hacer un documental, “No soy Aneche”, donde abarqué fragmentos de su vida aquí en Santiago, mostrando cómo de manera colectiva se abren espacios de resistencia y de creación, donde a ratos también se incluye la obra poética, mezclándose en el paisaje citadino. Aún queda harto que filmar, y en especial hacer un viaje de retorno al wallmapu.

Hasta ahora la he ido grabando fragmentadamente en estas acciones sobre la ley 18.314 y han sido jornadas pequeñitas, donde no suelo intervenir mucho, ya que en general siempre tenemos conversaciones previas (lo que quizás podría llamarse “pre-producción”) donde hablamos de lo que se va hacer y el cómo. Entonces, después es simplemente elegir bien donde poner la cámara y con cuál lente para inmortalizar esos momentos, donde trato de no cortar, de estar callada. Llevo algunas pequeñas secuencias montadas, que se van a incluir en el documental, pero también son parte de lo que en algún momento mostraremos como pieza independiente y única.

La verdad es que estoy expectante, esperando el momento de juntarnos con la Dani a mirar el material y darle una forma final, un acabado para ser visto, porque creo que el cine termina en el espectador, una hace cine para que la gente lo vea, no para auto-elogiarse o como ejercicio privado, el cine es un proceso colectivo y a veces toma mucho tiempo; a veces estoy tras la cámara y lo que está pasando en frente me conmueve mucho, sobre todo la última acción frente a Tribunales, ahí se sentía una energía muy fuerte, me tembló un poco la mano y me palpitaba fuerte el corazón; es parte de las cosas con las que hay que saber trabajar tras la cámara, saber dónde poder cortar, también es una gran decisión…. Siempre siento que aprendo más, a veces cosas pequeñas que parecen sin importancia, pero a la larga sí lo son. Me gusta mucho trabajar con Dani, porque ya hay un vínculo de confianza, de entrega que es recíproco, entonces nos apañamos, incluso hay un vínculo con su gatita Albahaca, que también aparece en las grabaciones que hemos hecho; involucrar el mundo privado ante la cámara es algo que pocos hacen, yo lo encuentro tremendamente político y valiente.

Carolina: Y tu Daniela…cómo, desde dónde, hacia dónde articulas tu poesía concreta?

Daniela: Más bien voy tomando las piezas con lo que me tropiezo. Lo que me va llamando. De alguna forma, tanto imágenes como símbolos o conceptos los voy recuperando y ahí van tomando forma, casi intuitivamente. Dejo que cada pieza repose, macere su ritmo y de ahí lo voy masticando, hasta que agarra un cauce. Nunca pienso previamente: “esta obra se hará de tal manera”. Más bien dejo llevarme por la pulsión misma del objeto, sea cual sea. Por ejemplo en 18.314, se fue articulando de esa manera porque quería que ese número sufriera mutaciones, y en ese aspecto me parecía que en el cuerpo y en diversos territorios, adquiriría más potencia y visibilidad. La creación para mí es casi un trance, una forma de conectarme profundamente con su vaivén.

Imaginar es puro vértigo, una está sometida ante la obra, después la pulimos, le sacamos su ripio y le damos espacio a un diálogo que pareciera tener más cimientos pero su antes, es puro ruido. Aunque casi todo lo hago de esta manera, sigo las rutas de los signos que se presentan, casi como señales del camino. Nada divino, al contrario pura errancia que encuentra en la itinerancia su escucha.

Carolina: Rocío, tú entraste un asunto, una cuestión fundante, que lo veo y leo como nada casual: somos mujeres intentando entender y entendernos, desde la diferencia tejemos una trama de conocimiento, e insisto, conciencia. Estamos viviendo y construyendo un momento, desde la poética narrativa y visual, evitando ser replicantes, pero al mismo tiempo somos contenedoras de un repertorio que nos influye, nos presiona, desde donde aún en resistencia, hablamos…cómo ven, viven y crean desde sus orígenes, teniendo conciencia feminista?

Rocío: Creo, que en el trabajo que hemos ido haciendo con Daniela sí hay latente esta conciencia feminista, de reposicionarnos a un lugar activo, abierto al diálogo, a las interrogantes, a observarse y auto observarse. El cine es un ojo para ver en lo de afuera lo de adentro. Sin duda, cuando nuestro trabajo esté terminado, deberá ir acompañado y enriquecido con el diálogo de otras mujeres, que seguramente tienen otras vivencias e historias que contar al respecto de la ley 18.314. Si bien esto es una acción de arte acompañada de registro, es incierto cómo les pueda influir a otras mujeres, en otros lugares… me gustaría mucho también registrar lo que se pueda de eso, acoger a la otra también me parece importante en toda obra.

Daniela: En mi caso sólo creo que va influyendo como una pieza más del prisma que somos. Tal como cualquier otra forma política de experimentar la cotidianidad. Si algo me ha enseñado el feminismo que me interesa, es ser crítica incluso con la forma en que se plantean ciertas miradas hegemónicas de algunos feminismos en Chile.

Y eso se traduce en estar mirando en cada momento quién soy y qué prácticas despliego en las diversas comunidades con quienes me relaciono. Y esto es por medio de la colectividad, la honestidad y la coherencia. Estar despierta ante múltiples horrores que suceden en el territorio que habitamos. Una empatía radical que influye en los afectos, nuestras relaciones, nuestras amistades y cómo hacemos para generar articulaciones entre unas y otras. Por eso no me basta un feminismo a secas, necesito estar consciente de las otras opresiones que se manifiestan.

Chaltumay ka lemoria![6]


[*] Iñche Daniela Catrileo Pingen. Mapuche ka champurria iñche. Nací en San Bernardo, un territorio incaico al sur de Santiago. Hija de la diáspora mapuche que migró a la fütra Waria. Iñche wirintuchefe ka filosofía kimelfe. Me dedico a la escritura en múltiples sentidos y formas, hago clases de filosofía y realizo talleres de literatura mapuche. Soy parte del Colectivo Mapuche Feminista [Rangiñtulewfü]. He escrito los libros: «Río Herido», «Invertebrada», «Guerra florida» y el libro colectivo «Niñas con palillos» ganador de la beca Mustakis. Y las plaquettes «Cada Vigilia» y «El territorio del viaje». Actualmente trabajo en la obra 18.314: mari pura waranka küla pataka mari meli y en el libro Piñen.

Rocío Chávez García. Cineasta y guionista. Su primer largometraje, “Pelokëlan”, está próximo a estrenar; también se encuentra trabajando documental “No soy Aneche” y la ficción “Donde Mueren Las Ballenas”. En mis trabajos también hay una búsqueda y exploración del lenguaje, entre los límites de la ficción y el documental.

Carolina Herrera Águila. Profesora universitaria e investigadora. Realiza diagramas de investigación aplicada donde el debate y análisis tiene por objetivo las tensiones entre arte contemporáneo, cultura, sociedad y política. Actualmente co-dirige los encuentros de prácticas curatoriales chilenos en el Museo Violeta Parra; es parte del colectivo MICH y coordina el archivo Carmen Waugh, acervo fundamental para la comprensión del arte latinoamericano contemporáneo.


[1] Lengua mapuche
[2] Centro Cultural de la Casa de Gobierno
[3] Río que cruza la ciudad de Santiago de oriente a poniente
[4] Territorio históricamente habitado por el pueblo mapuche
[5] Obra de Daniela Catrileo
[6] gracias y saludos en mapundungun

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