Especial

periferias 4 | escuela pública: potencias y desafíos

ilustración: Foto: Andrés Hurtado - Ximena Mosquera

La pedagogía de la paz

Los sentimientos como metodología educativa de resistencia

Mariana Costa

| Colombia |

diciembre de 2019

traducido por Ana Rivas

Los caminos del afecto se abren en la educación pública latinoamericana

La educación expande su valor en contextos políticos precarios en América Latina a través de la resistencia misma como bien común. Sobre todo, las escuelas públicas se resisten a la reinvención pedagógica cuando es adaptada en cada comunidad escolar diariamente. En Colombia, donde desde 1950 el conflicto armado ha promovido un contexto de guerra, la escuela ha tejido prácticas de solidaridad y ha adoptado importantes estrategias para el cuidado de su colectivo.

La Jurisdicción Especial de Paz (JEP) y la Comisión de la Verdad publicaron recientemente, según El Tiempo, un informe sobre el asesinato de 6.119 docentes entre 1986 y 2010, de los cuales el 94 por ciento siguen impunes. Aunque el Acuerdo de Paz1El acuerdo de paz se firmó en 2016 cuando el Estado colombiano, bajo la dirección de Juan Manuel Santos, firmó un tratado que proponía el cese definitivo del conflicto armado en el país y el grupo guerrillero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).,  fue firmado en 2016, el gobierno actual no ha respetado las negociaciones acordadas, lo que ha mantenido la situación de violencia del conflicto armado y ha alimentado huelgas y protestas de movilización social desde el 21 de noviembre de 2019.

Para entender la relación entre el conflicto armado en Colombia y sus implicaciones en el contexto escolar, es necesario conocer la historia de los partidos políticos liberales y conservadores que, desde 1946, han disputado el poder y financiado el comercio ilegal de armas y, posteriormente, de drogas en los años ochenta. La década de 1950, conocida como La Violencia, estuvo marcada por la marginación de los sectores populares y por la lucha contra una supuesta amenaza "comunista" que se materializa en las organizaciones políticas de las zonas rurales y en los movimientos de izquierda. También es importante entender que la desigualdad social es un punto crucial en la lucha de los movimientos rurales por el derecho a la tierra y que las áreas rurales son los territorios más afectados por la violencia armada en  la disputa por el control territorial y poblacional.

La sed de los partidos por el poder culminó en la  lucha entre: la guerrilla, que se apoyó en un discurso revolucionario para propagar el odio; los grupos paramilitares, que son financiados por políticos y empresarios para eliminar a los grupos guerrilleros; y, también, el ejército militar colombiano como representación del poder estatal. Esta lucha de poder aliada a la violencia a lo largo de todas estas décadas ha tenido un inmenso impacto en la sociedad a diferentes niveles y escalas, directa o indirectamente, debido al miedo y al horror implantado, especialmente en las regiones donde los grupos armados están establecidos.

Ante el contexto de guerra, una red de maestros en toda Colombia, especialmente en los territorios indígenas y afrocolombianos, se alineó con la propuesta de la Pedagogía de la Paz por una escuela en la que se escuche a los alumnos y en la que los sentimientos no se hagan invisibles ni se traten como algo externo a las paredes del salón de clase y de la escuela

Según Alanis Bello, investigadora colombiana2Alanis Bello es socióloga y tiene una maestría en estudios de género de la Universidad Nacional de Colombia. Actualmente es estudiante de doctorado en el programa de postgrado en Educación de la USP y se dedica a investigar la ética y el trabajo de cuidado de las maestras en contextos de violencia armada en Medellín y Río de Janeiro, desde una perspectiva feminista e interseccional., "el asesinato de maestros generó temor en la comunidad, produciendo una sensación de aislamiento, de falta de protección. Es una situación compleja, porque las escuelas son el lugar donde están los niños, incluidas las jovencitas  y se convirtieron en lugares de reclutamiento forzado. Alanis Bello contextualiza los espacios donde se hicieron necesarios cambios pedagógicos para la paz y explica que las zonas rurales se ven afectadas por una escasa presencia estatal. Por esta razón, la participación de la escuela como única presencia del Estado en estos territorios ha llevado a los docentes a desempeñar el papel de líderes sociales dentro de la comunidad. Un claro ejemplo de ello es la colaboración de estas maestras asumiendo  roles del Estado como civiles que se encargan de registrar a los recién nacidos en las zonas rurales. Cuando se les encomendó el papel del Estado en estos espacios, sufrieron ataques de los sectores armados, de derecha, de izquierda e incluso del ejército militar, siendo amenazados, desplazados y asesinados.

Ante este contexto de guerra, una red de maestros en toda Colombia, especialmente en los territorios indígenas y afrocolombianos, se alineó con la propuesta de la Pedagogía de la Paz por una escuela en la que se escuche a los alumnos y en la que los sentimientos no se hagan invisibles ni se traten como algo externo a las paredes del salón de clase y de la escuela. Con el fin de apoyar el trabajo de los maestros afectados directa o indirectamente por el conflicto, se crearon materiales didácticos de apoyo con el objetivo de construir un ambiente escolar que abrazara los sentimientos, emociones y recuerdos de los alumnos. La convivencia afectiva es la estrategia creada por los docentes y, sobre todo, por los docentes colombianos para enfrentar la pérdida, el miedo y el trauma.

Atividades lúdicas extracurriculares para alejar a los niños y adolescentes de la guerra, hacen parte de la estrategia aplicada por los profesores en la ruralidad de Colombia. Los docentes también implementan el arte como herramienta pedagógica. Foto: Diego Calderón Mesa.

Cómo funciona la Pedagogía de la Paz

Alanis Bello nos cuenta que ante el miedo y el terror, los maestros decidieron apostar por la paz, presentando reivindicaciones populares al Estado y llevando a cabo un trabajo de construcción de la memoria colectiva e individual. Se trata de enseñar la historia del origen de la opresión y el silenciamiento resultante de las luchas de poder para que no se repitan los años de violencia. La Pedagogía de la Paz es una didáctica de reparación emocional, una metodología para acoger el dolor ante el terror de la guerra, la pérdida de vecinos, padres, hermanos y familiares. Los sentimientos que habían sido sistemáticamente ignorados hasta entonces son entonces bienvenidos en el contexto de la escuela pública. No es una pedagogía pasiva que busca simplificar las cosas. No se trata simplemente de tomarse de la mano, sino de utilizarlas.

"Lo que encontramos en la Pedagogía de la Paz son comunidades escolares que luchan, que se reúnen para recordar a sus muertos, para exigir la desmilitarización de sus territorios y para exigir mejoras en las condiciones escolares. La Pedagogía de la Paz son acciones que conectan a la sociedad."

"Es una pedagogía activa que busca crear una ciudadanía crítica a través de prácticas culturales que nos permitan despertar la empatía ante los dolores de los demás, son prácticas culturales que buscan denunciar las injusticias que se han cometido y que se cometen en el conflicto armado", dice Alanis Bello.

La Pedagogía de la Paz tiene como objetivo crear una cultura de resistencia, basada en la unión; es, sobre todo, una pedagogía comunitaria. La comunidad escolar se reúne para recordar a los asesinados, pedir la desmilitarización, pedir mejoras en las escuelas y luchar por el fin de la violencia generada por el conflicto armado.

El material didáctico "Pedagogía de las emociones para la paz" financiado por la Alcaldía de Bogotá y el Instituto de Investigación y Desarrollo Educativo (IDEP) plantea la propuesta de un aprendizaje basado en nuevas formas de convivencia a partir de 4 pilares: sentimientos, diversidad, justicia y sentimiento de vida. A través de estos pilares, el proyecto pretende abordar los temas fundamentales para la construcción de la ciudadanía crítica de los estudiantes: emociones y hospitalidad, alteridad y corporeidad, paz y dignidad, territorio y naturaleza.

Los sentimientos que habían sido sistemáticamente ignorados hasta entonces son entonces bienvenidos en el contexto de la escuela pública. No es una pedagogía pasiva que busca simplificar las cosas. No se trata simplemente de tomarse de la mano, sino de utilizarlas

Según el material, para configurar esas nuevas prácticas de convivencia, será necesario que aquellos sobre los que se ejerce el poder tengan su propio poder potenciado para que los individuos y la comunidad amplíen su capacidad de definir, con altos grados de autonomía, su propio devenir.

Según Alanis Bello, lo que están haciendo las maestras colombianas es hacer espacio para “dororidade”  espacio para el dolor- concepto de la feminista interseccional Vilma Piedade, que profundiza el concepto de hermandad femenina como una empatía que nace del dolor compartido. La  investigadora critica la posición distante de las escuelas públicas en relación con las emociones y, sobre todo, el dolor de los alumnos. Frente a contextos de violencia armada, las escuelas a veces no se posicionan y no crean apertura para que los estudiantes demuestren sus reacciones ante situaciones de vulnerabilidad. Sin embargo, la Pedagogía de la Paz muestra que la escuela labra un camino diferente, donde los profesores juegan un papel importante en la acogida de las trayectorias de sus alumnos. En esta práctica, el estudiante no es tratado como un sujeto sin lenguaje, como en el concepto de infancia en latin (in-fans), sino como un individuo cargado de historia, memoria e identidad.

Prácticas promisorias para la educación pública

Con una metodología innovadora, la Pedagogía de la Paz apuesta por prácticas cotidianas éticas, estéticas y afectivas que permitan la posibilidad de una vida más justa, libre, creativa y colectiva3Como afirma el material didáctico "Pedagogía de las emociones para la paz".. Así, sus prácticas muestran similitudes con los caminos recorridos por los profesores de las escuelas públicas en los territorios periféricos de Río de Janeiro. Esto se debe a que en estos territorios existe un poder creativo de los residentes para crear conexiones de afecto en redes de apoyo y solidaridad.

La comunidad escolar se reúne para recordar a los asesinados, pedir la desmilitarización, pedir mejoras en las escuelas y luchar por el fin de la violencia generada por el conflicto armado

Pensando en el trabajo de la escuela pública en los territorios periféricos, el uso de esas herramientas, aplicando la Pedagogía de la Paz, puede fortalecer las prácticas locales existentes en la búsqueda de la construcción de un ambiente escolar más familiar, acogedor y fértil en el futuro.

Alanis Bello también se dedicó a realizar investigaciones de campo en Río de Janeiro, buscando conocer de cerca el trabajo de los profesores de las escuelas públicas que trabajan en las periferias de Río de Janeiro. Según la investigadora, su contacto con los profesores mostró que la práctica de cuidar de  los alumnos supera los salones de clase numerosos y las directrices de un currículo mínimo. Aunque no forman parte de una red articulada para pensar conjuntamente sobre las metodologías afectivas para la educación, los profesores entrevistados4 Las entrevistas mencionadas forman parte de la investigación doctoral en Educación de la USP de Alanis Bello aún em progreso. realizan un trabajo de aproximación afectiva de los alumnos. Buscan una educación de calidad a través de materiales didácticos adicionales, un contacto humanizado dentro del aula y una atención dedicada a los problemas individuales de cada estudiante como sujeto activo en su propia historia personal.

Es importante señalar que son profesoras negras que han optado por una pedagogía afectiva desde su propia perspectiva de la educación pública en Brasil y que construyen de manera independiente y cotidiana estrategias poderosas para el salón de clase. Por esta razón, vale la pena señalar que los beneficios de una educación a través de los canales del afecto pueden ser la clave para la construcción de una memoria del pueblo latinoamericano. Ser capaces de reconocernos a través de nuestros dolores y emociones es también un proceso de unir lo colectivo, de convivir con la diferencia.


 

Mariana Costa | Brasil |

Mineira, LGBTQ+, maestra de lengua española , traductora, revisora y intérprete. Graduada en Letras
Portugués/Español por la Universidad Federal de Viçosa,  Mestra en Letras Neolatinas -
Literaturas Hispânicas – Universidad Federal de Rio de Janeiro

mariana@imja.org.br

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