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periferias 6 | raza, racismo, territorio y instituciones

foto: Ar Condicionado | Geração 80

Si consigo morir de edad, ya está bueno

Fin del mundo, raza y territorio en Ar condicionado, filme de Fradique

Luis Felipe Gómez Lomelí

| Mexico | Angola |

Resumen

Las sociedades hegemónicas dependen de la escenificación del control del entorno para ejercer, de hecho, el poder sobre los cuerpos racializados y subalternizados en un territorio dado. Esta escenificación requiere tanto de un discurso como de una territorialización que segregue las exteralidades negativas de las positivas, pero se desquebraja cuando una catástrofe real o imaginaria es avistada. Entonces se revelan los ensamblajes entrelazados de territorios y de libretos ocultos de los diferentes actores sociales. Este artículo analizará dicho develamiento, que hace eco de los discursos escenificados sobre el Calentamiento Global, a través del largometraje angolano de 2020, Ar condicionado, de Fradique. Ahí donde una pandemia imaginaria asola al país: la caída de los aparatos de aire acondicionado.

Palabras clave: Antropoceno, aire acondicionado, Angola, ecocrítica, Fradique, salud, raza, territorialización

Morir de edad, de viejo, morir después de la esperanza de vida promedio para los seres humanos en el mundo, es un privilegio de unos cuantos. Morir después de la esperanza de vida promedio que gozan las personas de los barrios más privilegiados de los países más ricos es una ilusión. Según la OMS, para 2016 el promedio de la esperanza de vida mundial era de 72 años y, para África, de 61.21https://www.who.int/gho/mortality_burden_disease/life_tables\situation_trends_text/en/.. Pero dentro de EEUU, en la ciudad de Boston, la esperanza de vida en el barrio de Back Bay —mayoritariamente un barrio blanco— era de 90 años y, en el de Roxbury —con más del 90% de su población racializada de acuerdo a la clasificación estadounidense2U.S. Census Bureau, “American Community Survey, 2007-2011Estimate: Roxbury”, acceso 20 octubre 2020, https//bostonplans.org/getattchment/60eb2dc7-61dc-4edc-b608-effba2ec54d0/— era de menos de 593Galea, “Health and the City”, acceso 10 junio 2020, http://www.bu.edu/sph/2015/03/08/health-and-the-city/..  Roxbury es, en estos términos, más lejano de sus vecinos de ciudad que de los habitantes de la República Centroafricana: el país con la menor esperanza de vida promedio en todo el mundo, 53.3 años4 https://ourworldindata.org/life-expectancy.. Cinco años de diferencia es compartir el mismo futuro. Más de 30, vivir en mundos diferentes. Y en este mundo hay más de 1,400 millones de seres humanos que sufren de hambre crónica5 Véase el trabajo monumental: Caparrós, Martín, Hunger: The oldest problem, Brooklyn y Londres, Melville House, 2020, p. 351..

El trinomio salud-raza-territorio es indisociable. Pero no por razones ontológicas sino por un sistema donde las externalidades, tanto económicas como ambientales, son limitadas a lugares precisos y corporeizadas en poblaciones determinadas. El epítome de esta disparidad territorial aparece en 1945 con la proliferación del consumo etnoespecífico de los aparatos de aire acondicionado: una microterritorialización de las externalidades positivas (el aire fresco de un departamento) y una masificación de las externalidades negativas (los gases de efecto invernadero). 

El discurso hegemónico actual sobre el antropoceno no sólo proviene de loci de enunciación privilegiados, y se valida socioendogámicamente, sino que actúa como speech act construyendo “realidades universales” que luego son replicadas por integrantes de sociedades subalternizadas6 Véase el trabajo monumental: Caparrós, Martín, Hunger: The oldest problem, Brooklyn y Londres, Melville House, 2020, p. 351.. ¿Así que de qué hablamos cuando hablamos de “fin del mundo”? ¿Cómo se parcelizan los territorios en el discurso institucional? ¿Cómo se manifiestan, por un lado, las resistencias de los cuerpos racializados y, por otro, el contubernio del assimilado cool en este escenario? Ar condicionado (2020), film angolano estrenado en línea durante el cuarto mes de la pandemia de Covid-19, presenta algunas respuestas. Ahí Matacedo afirma: “se eu pelo menos conseguir morrer de idade, já ‘tá bom7 “Si yo por lo menos consigo morir de edad, ya está bueno”, Fradique, y Ery Claver, Ar condicionado, dirigida por Fradique, producida por Geração 80, 2020. Estuvo disponible en línea en el canal de YouTube We Are One: A Global Film Festival, del 6 al 16 de junio de 2020: http://youtube.com/channel/UChMc3c7Xvv6ol1Zv47Ja39A. Todas las traducciones son propias salvo que se afirme lo contrario..

 

Como algo geolocalizado, la guerra o el hambre, el fin del mundo para la minoría significa algo distinto que para las inmensas mayorías: las personas privilegiadas son las primeras en irse cuando acontece un “fin del mundo” puntual. Mejor aún, ni siquiera estuvieron ahí, como en el caso de los proyectos extractivistas o en la disposición de aeropuertos, rellenos sanitarios, etc…. lo que se conoce como racismo ambiental en la jerga ecologista8 Para la clasificación y explicación de los diferentes movimientos ecologistas, incluido el racismo ambiental, véase Merchant, Carolyn, Radical Ecology: The Search for a Livable World, Nueva York, Routledge, 1992.. Por eso es que en el discurso hegemónico sobre el cambio climático se habla de un fin del mundo apocalíptico, para que sea un problema de “la humanidad”. Dice Chakrabarty: “there are no lifeboats here for the rich and the privileged... witness the drought in Australia or recent fires in the wealthy neighbourhoods in California9 “No hay botes salvavidas aquí para los ricos y los privilegiados... Mira la sequía en Australia o los incendios en los barrios pudientes de California”, Chakrabarty, Dipesh, “The climate of history: Four Theses”, Critical inquiry, Vol. 35, No. 2, 2009, p. 219..

Seguramente, si hay un cataclismo mundial, como el meteorito que se estrelló en Chicxulub, no habrá botes salvavidas (pensarlo como una película del Titanic es significativo), pero antes de que eso suceda la idea del fin del mundo tiene que ver menos con un cataclismo y más, como menciona Siskind, con la dependencia “on a suppossedly stable notion of ‘world’ [con] the world understood as the symbolic structure that used to sustain humanistic imaginaries of universal emancipation, equality and justice10“En una noción supuestamente estable de ‘mundo’… el mundo entendido como la estructura simbólica que solía sostener los imaginarios humanistas de emancipación, igualdad y justicia universales”, Siskind, Mariano, "Towards a cosmopolitanism of loss: an essay about the end of the world." en Siskind. World Literature, Cosmopolitanism, Globality, Eds. Müller, Gesine y Mariano, Vol. 4., Berlín y Boston, Walter de Gruyter GmbH, 2019, p. 206..

Esa noción estable de “mundo”, esa estructura simbólica que se sostiene en la explotación de la naturaleza y de los cuerpos de las personas subalternizadas (relegadas a la categoría de lo “inhuman”, como menciona Yusoff11 “Inhumano”, Yusoff, A Billion Black Anthropocenes, 65.), y que a su vez sostiene imaginarios pretendidamente humanistas (“the mansión of modern freedoms stands on an ever-expanding base of fossil-fuel use”, dice Chakrabarty sin ironía12 “La mansión de las libertades modernas se sostiene sobre una siempre creciente base de consumo de combustible fósil”, Chakrabarty, Climate of history, 208.) es la que puede acabar para la minoría privilegiada. Ése es el fin de su mundo.

La importancia de abordar esta distinción reside en que la mayor devastación del planeta no es causada por “la humanidad” sino por las minorías privilegiadas13 Trabajos al respecto sobre la diferencia de consumo y huella ecológica de los diversos sectores de la sociedad hay muchos. Para un análisis desde la economía y la ecología se puede consultar Martínez Alier, Joan, El ecologismo de los pobres, Barcelona, Icaria Antrazyt-FLACSO, 2004. Para una mirada rápida y divulgativa: https://en.wikipedia.org/wiki/Ecological_footprint. Para un ejemplo tal vez más cercano, la pandemia de Covid-19, sobre la relación entre devastación ambiental, territorio y salud, puede verse Vidal, John, “Destroyed Habitat Creates the Perfect Conditions for Coronavirus to Emerge”, Scientific American, acceso 22 mayo 2020, https://www.scientificamerican.com/article/destroyed-habitat-creates-the-perfect-conditions-for-coronavirus-to-emerge/. Y son éstas quienes establecen los parámetros del performance y articulan un discurso público que incita al miedo. Estas minorías son quienes juegan la doble carta del macho cool: aquellos que “fueron bárbaros” ahora se presentan como “civilizados”14 Para el término “performance” véase, Shechner, Performance Studies, 123; éste concepto para cuestiones ambientales resulta análogo al de la construcción de hechos en Latour, Bruno, Ciencia em ação: como seguir cientistas e engenheiros sociedade fora, São Paulo, UNESP, 2000. Para la distinción entre discurso o libreto público y privado, véase Scott, Domination and the Arts of Resistance, 1-69. Para el concepto de “coolness” en el performance de género, véase Hind, Dude Lit, 146-180.. Lo anterior es claro en Chakrabarty: “Climate change is an unintended consequence of human actions and shows, only through scientific analysis, the effects of our actions as a species... It calls for a global approach15 Para el término “performance” véase, Shechner, Performance Studies, 123; éste concepto para cuestiones ambientales resulta análogo al de la construcción de hechos en Latour, Bruno, Ciencia em ação: como seguir cientistas e engenheiros sociedade fora, São Paulo, UNESP, 2000. Para la distinción entre discurso o libreto público y privado, véase Scott, Domination and the Arts of Resistance, 1-69. Para el concepto de “coolness” en el performance de género, véase Hind, Dude Lit, 146-180..

Esta es una perspectiva edulcorada (“consecuencia inesperada”), repartidora de culpas (“los efectos de nuestras acciones como especie”), jerárquica (“sólo nos dimos cuenta a través del análisis científico”) y repartidora de responsabilidades (“es necesaria una acción global”), pero ¿qué tanto se busca salvar a la humanidad o qué tanto se busca mantener la estabilidad del “mundo” de una minoría? Más aún, dado que este discurso incide en el performance de las mayorías y de los assimilados —en las dos versiones de Amílcar Cabral: quienes anhelan ser como el patrón y quienes toman las herramientas del opresor para subvertir el sistema— ¿cuáles son los márgenes de resistencia posible?16Utilizaré el término en portugués de Cabral, para subrayar la diferencia con el uso coloquial de la palabra en español: Cabral, “Libertação nacional e cultura”, 76. Este término es impotante porque señala las dos versiones del assimilado, a diferencia del termino coloquial mexicano “malinchista” o del término “comprador” de Ngūgī, que sólo apuntan a quienes anhelan ser como el patrón. Véase Ngūgī wa Thiong’o, Decolonising the Mind: The Politics of Language in African Literature, Oxford y Nairobi, James Curry Heinemann, 1986.

Estas preguntas se plantean implícitamente en Ar condicionado (2020), largometraje dirigido por Mario Bastos, alias Fradique, al abordar una necesidad creada, reciente, la de acondicionar al aire. Los aparatos de aire acondicionado/calefacción (AC/C) definen una territorrialización atmosférica que puede ser diminuta como un departamento o inmensa como un centro comercial.

También puede ser imaginada como una red de nódulos — por universidad, por barrio, por país — con dos poblaciones diferenciadas debido a que el diseño implica la segregación para minimizar el intercambio termodinámico: quienes están dentro (las minorías mundialmente privilegiadas) y quienes están fuera. La “necesidad” de los AC/C es también la causante del mayor consumo eléctrico doméstico en el mundo17 Los números varían de sociedad a sociedad, pero los picos de consumo eléctrico doméstico en las sociedades acostumbradas al uso generalizado de sistemas de aire acondicionado y calefacción –es decir, las sociedades ricas— siempre son durante el mes más frío del invierno y durante el mes más cálido del verano. Para el caso de Japón, por ejemplo, véase Honjo, Keita et al. “Dynamic lienear modeling of monthly electricity demand in Japan: Time variation of electricity conservation effect”, PloS one, vol. 13, no. 4, 2018.. Y la generación de electricidad es una de las industrias que más contribuyen a la producción de gases de efecto invernadero18 Véanse los documentos del IPCC en www.ipcc.ch y; los del IGBP, en www.igbp.net. . Entonces, ¿qué pasaría si estalla una “pandemia” que haga que estos aparatos caigan de las paredes por todo el país?

Así comienza Ar condicionado. Después de los créditos iniciales se define aire “1. Fluido que envolve a Terra . . . 5. Aparência, aspecto. 6. Modo”19“Fluido que envuelve la tierra. . . 5. Apariencia, aspecto. 6. Modo”, Fradique y Ery Claver, Ar condicionado., condicionar por “1. Tornar dependente de condição. 2. Pôr condições a. 3. Acondicionar”)20“1. Volver dependiente de una condición. 2. Poner condiciones a. 3. Acondicionar”, Fradique y Ery Claver, Ar condicionado. y, por último, aire acondicionado como aparato. Las acepciones 5 y 6 de aire, aunadas a las de condicionar, implican una relectura de la definición del aparato desde la dependencia recursiva que conlleva un afán por poner condiciones, o controlar la naturaleza, y una necesidad de aparentar dicho control para mantener un “modo” o una forma de comportamiento determinado entre cierto grupo de personas.

Después de las definiciones, en fundido en negro, la voz en off de una comentarista de radio indica que son las siete de la mañana y luego vemos, en primer plano, a Zézinha sentada en el transporte colectivo sin AC mientras la voz en off habla del “aumento de mortos por causa do calor” por todo el país y del desplome de los “ar condicionados”, que la Asociación Angolana de Refrigeración, Aire Acondicionado, Calefacción y Ventilación ha hecho un llamado al gobierno para resolver “este mistério” pues se sospecha de una conspiración china para vender ventiladores21 “El aumento de muertos por causa del calor”, “aires acondicionados”, “este misterio”, Fradique y Ery Claver, Ar condicionado.. Zezinha llega entonces a su destino, casi en la esquina de la Rua Major Kanhangulo con Calçada Comandante Veneno, cerca de la calle Rainha Ginga — o Rainha Njinga —, donde se filmó casi toda la película22 Las calles que fueron el set pueden “verse”, desde la comodidad de su hogar, en Google Maps, Google Earth y otras plataformas cartográficas digitales..

Estamos en el centro de Luanda, a unos pasos del Ministério das Relações Exteriores y la Fundação Agostinho Neto, es una zona pudiente y cambiante, testigo de la Luanda antigua de edificios “portugueses” y la nueva Luanda de edificios alzados por grúas metálicas. Seguimos los pasos de Zezinha en un plano secuencia que inicia cuando se abre la puerta de la van y termina con ella frente a un edificio que tiene el muro cuajado de ACs mientras la voz en off afirma que el saldo de ayer consta de “uma pessoa [que] morreu, três pessoas ficaram feridas e um carro de marca Toyota Lexus estacionado...” que fue afectado23“Una persona [que] murió, tres personas resultaron heridas y un carro Toyota Lexus estacionado...”, Fradique y Ery Claver, Ar condicionado.. Todo debido a la caída de los ACs.

Corte a: Zezinha y Matacedo, el guardia del edificio donde trabaja Zezinha, están tomando té en el cuarto de lavado. Zézinha habla del aire “real”, del viento del mar que le recuerda a su padre, cuando suena su celular y se oye la iracunda voz del patrón preguntando por qué aún no funciona su AC. Cuelga. Le pregunta a Matacedo si ya fue a casa de dona Ana a mostrar sus condolencias en el velorio, él responde que no y ella lo insta a que vaya.

En menos de ocho minutos ya son claros los polos de la sátira y el punto de vista. Partimos de repensar qué significa “aire acondicionado” para encuadrarlo en el afán de control y apariencia. Seguimos con la presentación del discurso hegemónico que se plantea como un tema que debería de importarnos a todos para luego concentrarse en un grupo particular e invisibilizar a las víctimas corporales, carentes de nombre, pero subrayando la marca del carro de lujo que fue dañado. El punto de vista se centrará en Zezinha, quien trabaja como empleada doméstica desde que fue desplazada, y en Matacedo, un hombre de edad madura que padece del oído por un percance de guerra (a veces no puede oír ni dormir) que porta uniforme pero no armas y lo mismo hace reparaciones domésticas que carga las bolsas del supermercado de los inquilinos. Los seguiremos a ambos tratando de cumplir con la orden del Dr. Nok, cuyo aire acondicionado no ha caído del edificio (aún) pero ha dejado de funcionar y manda que lo reparen. 

La película no se detiene en mostrar los lujos y ni el sufrimiento de la clase alta por haber perdido sus aires acondicionados, su fin del mundo. Sino que atendemos a la perspectiva de Matacedo y Zezinha, a sus territorios —la calle, el cuarto de trebejos, el patio donde están los generadores de los AC— los vemos haciendo su día a día, sobre todo a Matacedo —bañándose, platicando, yendo con otra empleada doméstica quien le guarda de la comida que les sobra a sus patrones y que Matacedo comparte con los amigos mientras juegan damas inglesas sobre la acera. No es la cotidianeidad que imagina el patrón —y que se plantea en innumerables películas que romantizan a la servidumbre, desde Gone with the Wind (1939), de Victor Fleming, hasta Roma (2018), de Alfonso Cuarón— uno en donde estén trabajando sin descanso. Sino que muestra que muestra ese “libreto oculto” que siempre acompaña al discurso público: las estrategias de resistencia a través de pequeñas mentiras, de desaparecerse de la mirada fiscalizadora para jugar con los amigos. 

Con la misma economía narrativa se describe a la clase privilegiada: llega el Dr. Nok y pregunta “esta merda já não está pronta?”, Zezinha y Matacedo comienzan a responder y les interrumpe diciendo “eu não quero saber se está tudo a cair ou não. O meu não cai... Aqui mando eu. Fui claro?”24“¿Esta mierda ya está lista?... Yo no quiero saber si se va a caer todo. El mío no se cae… Aquí mando yo. ¿Fui claro?”, Fradique y Ery Claver, Ar condicionado. La ideología y el performance quedan claros: es un macho con poder, obsesionado por ejercer control sobre su entorno animado e inanimado, un individualista para quien no importa lo que suceda en el resto del mundo porque tiene la ilusión de que “allí”, en su mundo, manda él. Desde la perspectiva de Hind es un macho cool, pues no sólo es capaz de decir majaderías sino de afirmar un sinsentido sin perder el estatus civilizatorio de su título: es un “doctor”.  Desde el planteamiento de Cabral, el Dr. Nok representa a esa élite assimilada que ha adoptado los modos y las necesidades de la élite mundial: él tiene que seguir teniendo un aire acondicionado aunque todos se estén cayendo a pedazos o continúe el calentamiento global. 

El pánico de las clases acomodadas es referido sólo por las voces del radio y la televisión. Éstas dicen que el primer paso para arreglar el problema es hacer “dimitir ao governo”, desmontar y reponer todos los ACs y crear “uma política social que esteja alineada com as condições climatéricas de nosso país”, que ya basta de importar “modelos estrangeiros25 “Dimitir al gobierno. . . una política social que esté alineada con las condiciones climáticas de nuestro país... modelos extranjeros”, Fradique y Ery Claver, Ar condicionado.. Insisten en que, aunque estamos “na época mais fria do ano”, la cantidad de muertos sigue incrementando26 “La época más fría del año”, Fradique y Ery Claver, Ar condicionado.. Todos los muertos carecen de nombre, ninguno ha muerto por el calor pero “as dezoito províncias do país estão em alerta” y se creó una comisión de veinte especialistas para investigar la caída de los “ar condicionados e controlar a ola de calor”27 “Las dieciocho provincias del país están en alerta… de los aires acondicionados y controlar la ola de calor”, Fradique y Ery Claver, Ar condicionado.. Otra voz de mujer en el radio dice: “boa tarde, vizinha, o que é que você faz sentada frente a minha porta?28 “Buenas tardes, vecina, ¿qué es lo que hace sentada ahí frente a mi puerta?”, Fradique y Ery Claver, Ar condicionado. La vecina está ahí, cachando el aire fresquecito que sale de los intersticios de la puerta porque la suya es “um forno29“Un horno”, Fradique y Ery Claver, Ar condicionado.. Entonces nos enteramos de que no es un diálogo espontáneo sino un anuncio comercial: “diga adeus ao calor da sua casa30 “Diga adiós al calor de su casa”, Fradique y Ery Claver, Ar condicionado.

Las voces del radio y la televisión subrayan, entonces, la ideología y el performance de las clases privilegiadas expresados en el personaje del Dr. Nok: 1) la catástrofe de unos cuantos se transforma en una alerta nacional a pesar de que las condiciones ambientales sean las más favorables del año, el cacimbo, 2) si el gobierno no puede mantener la estabilidad de las clases privilegiadas, hay que hacerlo renunciar, 3) se ridiculiza a quienes están excluidos de los microterritorios acondicionados y 4) se escenifica la apropiación del discurso contestatario al enarbolar el rechazo a los modelos extranjeros y afirmar que se buscará controlar la “ola de calor” con políticas sociales. 

Matacedo y Zezinha se desplazan por territorios que no tienen AC, ahí donde nadie parece estarse muriendo a causa del calor. Así, atendemos a la incredulidad de las mayorías ante el pánico de los ricos, “nesta terra prometida [onde] todos os pecadores são santos31 La frase es dicha por un hombre que canta en la azotea del edificio mientras, tras él, se ven las grúas que construyen la nueva Luanda: “En esta tierra prometida [donde] todos los pecadores son santos”, Fradique y Ery Claver, Ar condicionado.. Dicha diferencia de queda acentuada cuando Matacedo y Zezinha recuperan el aire acondicionado del Dr. Nok en el taller de cota Mino, un electricista que extrae los recuerdos humanos de los condensadores de los ACs y los graba en videocasetes32Para la consulta de vocablos angolanos, como “cacimbo” o “cota”, véase: https://dicionarioegramatica.com.br/publicacoes-fixas/palavras-de-angola/. Dice Matacedo: “aqui dentro estão nossas memórias”33 “Aquí adentro están nuestras memorias”, Fradique y Ery Claver, Ar condicionado.. Pero ella responde al ver las imágenes de gente privilegiada, comiendo carne: “nossas com que?”, nuestro barrio no tiene aires acondicionados34 “¿Cuál nuestras?”, Fradique y Ery Claver, Ar condicionado.. Cota Mino explica que antes nuestras memorias caían de los árboles, como las frutas, pero que ahora sólo caen aires acondicionados: por eso sólo están ésas.

El giro fantástico continúa por unos minutos cuando cota Mino explica su máquina donde “nenhuma de nossas memórias ficará fora”: en un cuarto está el esqueleto de un jeep militar sin motor, con cables y plantas por todos lados —“as últimas da cidade”, afirma y remata: si algo sale mal, tenemos las plantas35 “Ninguna de nuestras memorias quedará fuera. . . Las últimas de la ciudad”, Fradique y Ery Claver, Ar condicionado.. Se escucha el himno nacional de Angola y el aire acondicionado del jeep se enciende. Pero funciona sólo por un instante, durante el que Matacedo por fin logra dormir y recordar y ver y oír otros momentos de la ciudad y la música dice “sonho para não esquecer” hasta que Zezinha lo despierta porque eso es una locura, una estupidez, ponen el AC del patrón en un carrito de supermercado y salen justo después de que cota Mino le regale, como un tesoro, una semilla de casuarina a Matacedo36 “Sueño para no olvidar”, Fradique y Ery Claver, Ar condicionado..

Aquí se muestra la otra acepción del assimilado en el personaje de cota Mino, quien utiliza las herramientas de la estructura hegemónica para intentar revertirla y construir una máquina que contenga todos nuestros recuerdos, los recuerdos anteriores al ecocidio, no sólo los de las clases privilegiadas que propulsaron y usufructuaron con éste. También, mediante las inquisiciones de Zezinha como con la suspensión del giro mágico, se subraya la práctica de apropiación que realiza el discurso hegemónico: el futuro de las clases altas es futuro, el antropoceno es culpa de todos. Y, a su vez, invita a abrazar la petición que hace Kathryn Yusoff desde el título de su libro, A Billion Black Anthropocenes or none: la historia del mundo, entendiendo “historia” como “historia ambiental”, no puede ser reducida a la de la minoría ecocida. 

Pero cuando la película parece tomar el grave giro de la crítica social a las clases altas, cuando Zezinha por fin convence a Matacedo de que vaya a casa de dona Ana al velorio y él dice que el dolor de dona Ana es su dolor, que él sabe lo que ella ha perdido — a diferencia de esa gente de los barrios ricos —, y  Zézinha recalca que no deben de ir por “causa desse corpo frio” sino que “vamos por nós, por nossa causa”, entonces presenciamos uno de los últimos giros de la sátira: el velorio es por un aparato de AC que ha dejado de funcionar, y hay fotos del artefacto en pequeños altares con velas encendidas y tres mujeres lloran ante el “ataúd” del electrodoméstico37 “Causa de ese cuerpo frío. . . vamos por nosotros, por nuestra causa”, Fradique y Ery Claver, Ar condicionado.. Matacedo no llora ni se aflige. 

Así, Ar condicionado no sólo problematiza — y satiriza — la idea del fin del mundo para la minoría privilegiada a través de la mirada incrédula de las mayorías para quienes esa necesidad creada — el aire acondicionado — es una ilusión. Sino que también establece cómo esa necesidad es también el anhelo de millones de personas. Tener un AC, como metáfora de ser parte de la élite y adoptar sus modos, es precisamente el temor que sentía Cabral ante el peligro de que los movimientos de liberación nacional fueran cooptados por la minoría assimilada: que se repitiera la historia cuando no hay otras historias que se cuenten. 

Para las minorías, representadas por el Dr. Nok, este fin del mundo implica la pérdida de un modo de vida (¿de su imaginario humanista?) y la desazón causada por la posibilidad de perder el control del entorno, incluidos los seres humanos y no humanos: “aqui mando eu”. Dicho temor incide directamente en el discurso progresivista y positivista que encontramos en los debates sobre el calentamiento global: los mejores manejos ambientales tienen que provenir del grupo etnoespecífico de países privilegiados y, más particularmente, desde ciertos microterritorios climatizados artificialmente: universidades, oficinas corporativas... Un discurso que, como el Dr. Nok, puede utilizar términos contradictorios como “desarrollo sostenible” pues es más fácil expresar un sinsentido y seguir siendo cool que aceptar que la idea hegemónica de “desarrollo” conlleva el problema mismo al que nos enfrentamos38 Este temor, tanto a perder el control del discurso como a perder el modo de vida acostumbrado y tener que hacer lo que hace la inmensa mayoría de personas (por ejemplo, lavar los platos), ha estado presente también en la cobertura de la pandemia de Covid-19 en los medios etnoespecíficamente privilegiados. Véanse, por ejemplo, titulares notas como esta de Wittenberg-Cox, Aviva, “What Do Countries with the Best Coronavirus Responses Have in Common? Women Leaders”, acceso 10 de junio de 2020, https://www.forbes.com/sites/avivahwittenbergcox/2020/04/13/what-do-countries-with-the-best-coronavirus-reponses-have-in-common-women-leaders/#12c5c9b13dec, ésta de Bremmer, Ian, “The Best Responses to COVID-19 Pandemic”, acceso 14 de junio 2020, https://time.com/5851633/best-global-responses-covid-19/ y ésta de Carras, Christi, “Cómo los ricos y famosos están lidiando con la pandemia de Coronavirus”, acceso 14 de junio de 2020, https://www.latimes.com/espanol/entretenimiento/articulo/2020-03-15/como-los-ricos-y-famosos-estan-lidiando-con-la-pandemia-de-coronavirus.

 La cofradía de la minoría privilegiada se enmascara mediante la retórica: su problema se presenta como algo que nos concierne a todos y nos afecta a todos por igual. Como speech act, el discurso mediático e institucional establece la existencia del problema como “los muertos por la ola de calor”. La ola de calor existe entonces, aunque sea la época más fría del año y los decesos no tengan relación. Así, al establecer quiénes son las víctimas y quiénes carecen de nombre, implica que aquellos que no tienen ACs no son parte del mundo que importa, de la raza que importa y no merecen la atención de las instituciones. Peor: deberían sentirse privilegiados y sacrificarse, arreglar el problema del patrón. 

Pero para las minorías — quienes sólo acceden a los beneficios del AC en su lugar de trabajo, pegándose a la puerta de la vecina o, como dona Ana, ahorrando por años — este fin del mundo es el fin del futuro, de los sueños de progreso económico que se vislumbra en las torres que construyen la “nueva Luanda”. Ante el desastre de un futuro imposible, cota Mino se resguarda en el archivo de recuerdos y de plantas. Zézinha en la renuncia: “meu maior medo era morir afogada nos meus próprios sonhos”39 “Mi mayor miedo era morir ahogada en mis propios sueños”, Fradique y Ery Claver, Ar condicionado.. Y Matacedo en una esperanza simple: “se eu pelo menos conseguir morrer de idade, já ‘tá bom40“Si yo por lo menos consigo morir de edad, ya está bueno”, Fradique y Ery Claver, Ar condicionado..

Morir de edad, de viejo, es la antítesis del fin del mundo. No a los 90 años de Back Bay en Boston, sino siquiera a los 72 años del promedio mundial. Morir de edad, de viejo, es un privilegio ajeno a los mil cuatrocientos millones de personas que no puede comer siquiera lo mínimo necesario, a esos residentes del barrio de Roxbury en Boston, algo ajeno a los llamados trabajadores esenciales y ajeno también a los habitantes de todos esos lugares del mundo donde se instala la economía extractivista cuyos beneficios van a parar a otro sitio: a las ciudades con grandes desarrollos. Morir de edad es privilegio de una minoría cool. Esa minoría a quien acusa Caparrós al decir que usan a “la humanidad como manera de la culpa [que les] alcanza para mandar bolsas de granos, no para privarse de ganar mucha plata, no para buscar el fin real del problema”41 Caparrós, Hunger, p. 363. La traducción al español, al original, me fue proporcionada por el autor vía correo electrónico, 10 de junio de 2020..

En el mejor de los casos, como dijera Ramón López Castro, para las inmensas mayorías racializadas del mundo, “el fin del mundo siempre es el presente”42Ramón López Castro, videoconferencia privada del Conversatorio de Ciencia Ficción, 22 de mayo de 2020.. O, peor, el fin del mundo ya pasó por nuestros territorios y vivimos y hemos nacido ya en un mundo post-apocalíptico.


 

 

CABRAL, Amílcar. "Libertação nacional e cultura." In Cultura em tempos de libertação nacional e revolução social: Amílcar Cabral, Samora Machel e Mário de Andrade, Org. Marco Mondani. Recife: Editora UFPE, 2026, pp. 33-58.

CAPARRÓS, Martín. Hunger: The oldest problem. Brooklyn y Londres: Melville House, 2020, pp. 351-363.

CHAKRABARTY, Dipesh. "The climate of history: Four theses." Critical inquiry, vol. 35, n. 2, 2020, pp. 197-222.

FRADIQUE, y Ery CLAVER. Ar Condicionado. Film. Dirigido por Fradique. Producido por Geração 80, 2020.

GALEA, Sandro. "Health and the city." Boston University School of Public Health. 8 de marzo 2020. Accesso 15 mayo 2020. http://www.bu.edu/sph/2015/03/08/health-and-the-city/.

HIND, Emily. Dude Lit: Mexican Men Writing and Performing Competence, 1955-2012. Tucson: The University of Arizona Press, 2019, pp. 146-180.

LÓPEZ CASTRO, Ramón, videoconferencia privada del Conversatorio de Ciencia Ficción con Luis Felipe Gómez Lomelí. 22 de mayo de 2020.

SCHECHNER, Richard. Performance Studies: An Introduction. London and New York: Routledge, 2013, pp. 132-169.

SCOTT, James C. Domination and the Arts of Resistance: Hidden Transcripts. New Haven: Yale University Press, 1990, pp. 1-69. 

SISKIND, Mariano. Towards a cosmopolitanism of loss: an essay about the end of the world. Vol. 4, in World Literature, Cosmopolitanism, Globality, by Gesine Müller and Mariano (Eds.) Siskind. Berlín y Boston: Walter de Gruyter GmbH, 2019, pp. 205-206.

YUSOFF, Kathryn. A Billion Black Anthropocenes or None. Minneapolis: University of Minnesota Press, 2018, pp. 1-65.

Luis Felipe Gómez Lomelí | México |

Doctor en filosofía de la ciencia y candidato a doctor en literatura. Universidad de Kansas, Dpto. Español y Portugués. Lawrence, Kansas, EE.UU.

lomeli@ku.edu 

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